Si ya sabes manejar el volumen, la ganancia y lo básico de la consola, pero todavía te cuesta corregir una voz nasal, un bombo que suena embarrado o un instrumento sin definición, seguir girando perillas a prueba y error probablemente no lo va a solucionar.
Lo que te falta quizá sea simplemente saber qué frecuencias buscar y dónde recortar o realzar.
En vez de seguir ecualizando a ciegas y sin saber qué ajustar cuando el sonido de la iglesia no está bien…
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